El 25 de julio de cada año, ha
sido instaurado como el «Día internacional de las mujeres afrolatinas,
afrocaribeñas y de la diáspora», también conocido como «Día
internacional de la mujer afrodescendiente».
Este
día de celebración y reivindicación, se originó el 25 de Julio de 1992, en el
1er Encuentro de Mujeres Afro latinas y Afrocaribeñas llevado a cabo en
República Dominicana, en ocasión de los 500 años de la llegada de los españoles
a América; allí, se afirmó que las mujeres negras sufren la triple
discriminación originada por género, raza y pobreza.
En
nuestro país, el Instituto Nacional de las Mujeres del MIDES, difundió el año
pasado indicadores de los que surge que las diferencias entre población afro y
no afro aún hoy se mantienen, teniendo como origen la discriminación racial.
Efectivamente, las mujeres afro que viven en hogares pobres son 21,1 %,
mientras que las mujeres no afro en la misma situación son el 8,5 %. La tasa de
desempleo entre las mujeres afro es del 14 %, mientras que entre las mujeres no
afro es de 6,6 %. Las mujeres afro con
educación terciaria representan el 11,7 % y las mujeres no afro el 23,3 %.
Además, una de cada cinco mujeres afrodescendientes que tienen trabajo, lo
hacen en el sector doméstico, aún hoy. En realidad, se entiende que, aunque no
tomemos conciencia plena de ello, persiste, aún hoy, una mirada discriminatoria
que estigmatizan a la mujer afro, «heredera de la historia de violencia
perpetrada», según afirman con razón.
Evidentemente,
si se intenta ir al origen de esta situación, aparece el drama histórico de la
esclavitud. Los historiadores dirán cuántos millones de esclavos africanos
fueron introducidos en América por los colonizadores europeos (se estiman en
más de 14 millones), hecho que origina esta realidad. Se les consideraba por
otra parte, como seres inferiores, lo que justificaba que fueran considerados,
incluso jurídicamente, como bienes pasibles de ser comercializados, esto es,
que no adquirían el status de «personas»; legalmente, se podía ser
propietario del «vientre» de una mujer en situación de esclavitud. El
impacto cultural de esta situación de violencia original, ha perdurado
demasiado tiempo.
Actualmente, se estima que hay unas 80
millones de mujeres afrodescendientes en América Latina. La instauración de
esta fecha consagrada a estas mujeres el 25 de julio de 1992, encontró
posteriormente un respaldo especial en la declaración de la Conferencia Mundial
contra el Racismo y la Discriminación Racial (en Santiago de Chile, 2000) donde
se declaró oficialmente que la discriminación racial y la xenofobia “se
manifiestan en forma diferenciada en las mujeres, empeorando su situación de
desigualdad social, económica y cultural, todo lo cual se desconoce y viola sus
derechos humanos”.
En
fin, la finalidad de esta consagración es luchar contra la discriminación, y
afirmar la igualdad de derechos, el respeto por las diferencias y la no
violencia, buscando un mayor acceso a la educación, una mayor inclusión social
y económica, y una mayor participación política,
Agreguemos
que además, en nuestro país Julio fue declarado como el Mes Nacional de la
Afrodescendencia en Uruguay.
Finalmente,
en nuestro país, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) también
organiza el premio “Amanda Rorra”, para reconocer la labor de las mujeres
pertenecientes a la comunidad afrouruguaya que destacan en algún área de la
actividad social, buscando reivindicar su aporte cultural y social en la
conformación de los Estados-nación latinoamericanos.
La
tarea es de largo aliento, pero debe encararse con firmeza.
“25 de julio: Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente”. Aún hoy se mantienen situaciones de discriminación racial en Uruguay.
25/Jul/2016
Por Dr. Jaime Apoj, de Copredi (para CCIU)